El agotamiento profesional severo y el deterioro emocional de los colaboradores han trascendido el ámbito médico individual para situarse como un factor de vulnerabilidad financiera y operativa de primer orden para las compañías de la región.
De acuerdo con los hallazgos combinados de los informes People Risk 2026 (que consultó a 4,517 directores de riesgos y recursos humanos globales) y Redefiniendo la Salud Mental 2025 (basado en 746 corporativos regionales) elaborados por la firma consultora Marsh, las organizaciones en Latinoamérica y el Caribe enfrentan una profunda asimetría entre la asignación presupuestal y la efectividad operativa de sus programas de bienestar.
Aunque el 79% de las empresas reportó destinar partidas financieras específicas a iniciativas de bienestar emocional y un 47% asegura que el tema forma parte de su agenda directiva, el 52% de las organizaciones carece de mecanismos formales para prevenir y mitigar el burnout o síndrome de desgaste ocupacional. Adicionalmente, el 62% de las compañías no cuenta con un protocolo definido para atender episodios agudos de crisis o emergencias psicosociales entre su personal.
“Las organizaciones deben incorporar la salud mental como una parte esencial de la gestión de riesgos de las personas, a través de métricas que permitan dar seguimiento a los riesgos psicosociales, el ausentismo, la rotación, la seguridad y la productividad. De igual forma, es clave definir rutas de atención claras y accionables, con protocolos para atender crisis, intervenir de manera temprana, realizar ajustes razonables y facilitar procesos de reincorporación al trabajo que realmente acompañen al colaborador”, enfatizó Ariel Almazán, Líder de Consultoría en Salud para Marsh Latinoamérica y El Caribe.
El diagnóstico adquiere mayor urgencia frente a las cifras divulgadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que estima que el 15% de los adultos en edad productiva convive con algún padecimiento mental, provocando la pérdida de aproximadamente 12 mil millones de jornadas laborales anuales con un impacto económico global equivalente a un billón de dólares en mermas de productividad.
El estudio de Marsh concluye que apenas un 4% de las corporaciones latinoamericanas logra articular un ecosistema integral que conjugue medición de riesgos psicosociales, capacitación gerencial, protocolos de derivación médica y esquemas de reincorporación gradual.
Equipo de redacción













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