El incremento sostenido en la demanda de electricidad, la congestión en las redes de transmisión y el impacto financiero de las interrupciones operativas están forzando a la industria global a replantear el papel de su infraestructura eléctrica. Lejos de ser un simple suministro pasivo o una partida de mantenimiento correctivo, la energía se ha transformado en un vector estratégico directo para la continuidad y rentabilidad de los negocios, según concluye el nuevo whitepaper The Future of Electrification Service 2026-2035 elaborado por la multinacional tecnológica ABB.
El diagnóstico cuantitativo revela que el gasto energético representa en promedio el 25.4% de los costos operativos industriales, mientras que el 59% de las compañías califica el alza tarifaria como una amenaza directa para su viabilidad. Simultáneamente, los paros de planta no planeados representan pérdidas anuales acumuladas por 1.4 billones de dólares para las mayores corporaciones del mundo, con un 69% de las instalaciones industriales sufriendo interrupciones inesperadas al menos una vez al mes.
Frente a este escenario de alta vulnerabilidad, el estudio de ABB propone transitar de la infraestructura conectada convencional a una infraestructura orquestada, donde algoritmos de inteligencia artificial, sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) y gemelos digitales coordinan los flujos de energía, anticipando fallas en transformadores e interruptores antes de que provoquen apagones.
«La frontera entre productor y consumidor de energía comienza a desaparecer. Durante décadas, las organizaciones han tratado la infraestructura eléctrica como algo a lo que se conectan y dan mantenimiento. Sin embargo, la próxima década cambiará de forma fundamental esa relación: las empresas serán participantes activas del sistema energético, generando, almacenando, optimizando y orquestando energía en tiempo real», enfatizó Stuart Thompson, presidente de Electrification Service en ABB.
El análisis también subraya una notable brecha de ejecución en el sector empresarial: mientras que el 81% de los directores generales y financieros coincide en que el Costo Total de Propiedad (TCO) debería normar las decisiones de inversión en infraestructura, únicamente el 37% lo aplica de manera sistemática, privilegiando el costo inicial de adquisición en detrimento de la resiliencia a largo plazo.
Para afrontar este desafío de cara a 2035, ABB definió cinco rutas estratégicas de acción: gestión predictiva de activos, integración de inteligencia artificial para optimización de cargas, almacenamiento escalable en baterías, servicios de descarbonización y consultoría técnica de transición energética.
Firma: Equipo de redacción














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