En la antesala del Día Mundial de las Ciudades, el modelo híbrido y las redes flexibles de trabajo redefinen la relación entre transporte y productividad
La distancia física entre el domicilio residencial y los centros de empleo se ha consolidado como la principal variable de fricción en la calidad de vida de los trabajadores mexicanos. En el marco de la conmemoración del Día Mundial de las Ciudades (31 de octubre), el concepto urbanístico de las “ciudades de 15 minutos” —diseñado para que los habitantes resuelvan sus necesidades básicas a pie o en bicicleta en un cuarto de hora— cobra renovada pertinencia en el entorno corporativo nacional, donde los traslados continúan siendo el eslabón más distante de la vida diaria.
De acuerdo con mediciones del TomTom Traffic Index citadas en el reporte La Experiencia Laboral 2026 en México (elaborado conjuntamente por WeWork y PageGroup), la Ciudad de México encabeza el índice global de saturación vehicular: los automovilistas pierden un promedio de 184 horas al año en horas pico, mientras que en Guadalajara el rezago alcanza 126 horas y en Monterrey 89 horas. A escala laboral, cerca de cuatro de cada diez profesionales tardan más de dos horas en sus recorridos diarios de ida y vuelta.
“Durante años organizamos la vida alrededor de la oficina: dónde vivir, a qué hora salir de casa, cuánto tiempo dedicar al trayecto. Hoy la conversación se está invirtiendo. Las ciudades se están pensando para que lo esencial quede cerca, y el trabajo no puede ser la excepción. Cuando una persona pasa más de una hora en traslados, ese tiempo se resta a su descanso, a su familia y a su capacidad de hacer bien su trabajo”, explicó Claudio Hidalgo, presidente de WeWork para Latinoamérica.
Preferencia por esquemas híbridos y descentralización del espacio
La investigación documenta que el 89% de los trabajadores identifica el tiempo de traslado como la mayor desventaja de la jornada presencial tradicional, seguido por el costo monetario en transporte y combustible (60%) y la merma en el tiempo disponible para actividades personales y familiares (44%). En este contexto, el 57% de los profesionistas manifiesta su preferencia por esquemas híbridos, si bien apenas el 33% opera actualmente bajo esta modalidad.
Entre quienes optan por el modelo mixto, el 67.7% fundamenta su decisión en el ahorro de horas de trayecto, por encima incluso del balance general vida-trabajo (55.7%). Asimismo, el 63% de los colaboradores híbridos señala que realizaría sus labores de alta concentración fuera de la sede corporativa principal, eligiendo sedes satélites o espacios de coworking cercanos a su vivienda para minimizar desplazamientos innecesarios.
“La idea de la ciudad de 15 minutos nos recuerda que la calidad de vida depende de la cercanía. Para las organizaciones, acercar el trabajo a donde vive la gente no significa renunciar al encuentro, sino lograr que acudir a él valga la pena: menos tiempo en el tráfico y más tiempo para vivir la ciudad”, concluyó Hidalgo.
El estudio concluye que las políticas de retención de talento en las metrópolis mexicanas dependerán de articular redes descentralizadas de trabajo flexible que hagan compatible la presencialidad con el bienestar urbano, cobertura difundida por Noticias Apyt.
Equipo de redacción















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