La conclusión de grandes eventos masivos y deportivos internacionales en las principales urbes del país reactiva el debate sobre la sustentabilidad y el legado funcional de la infraestructura pública. Lejos de concentrar inversiones en remodelaciones efímeras, urbanistas y especialistas en ingeniería vial señalan que la verdadera prueba de modernización radica en dotar a las arterias urbanas de condiciones permanentes de seguridad vial, accesibilidad universal y ordenamiento del espacio público para peatones, ciclistas y transporte colectivo.
Estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportan que en territorio nacional se registran anualmente más de 380 mil accidentes de tránsito en zonas urbanas y suburbanas, con una proporción alarmante de incidentes asociados a la pérdida de visibilidad en el señalamiento horizontal, líneas de carril borradas y pasos peatonales desgastados por el tráfico pesado y la intemperie climática. Esta problemática suele agravarse tras temporadas de lluvia y alta radiación solar, que degradan rápidamente las pinturas viales base solvente convencionales.
Iván Trillo, líder de recubrimientos para Dow México, detalló el papel de la innovación química para revertir este rezago:
«La señalización vial no es un elemento decorativo, es la primera línea de defensa para salvar vidas en nuestras avenidas; a través de tecnologías como las resinas acrílicas de secado rápido DURATRACK™, desarrolladas con base agua de bajo impacto ambiental, es posible extender hasta tres veces la durabilidad y retrorreflectividad de ciclovías y cruces peatonales, reduciendo costos de mantenimiento municipal y asegurando un entorno transitable y seguro que perdura años después de cualquier gran certamen internacional»
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Equipo de redacción

















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