Con más de 129 mil unidades electrificadas vendidas en el año, los sistemas de almacenamiento con baterías BESS emergen como la solución para evitar cuellos de botella en horas pico
El mercado automotriz mexicano acelera su transición hacia la electromovilidad a paso firme. Entre enero y agosto de 2026 se comercializaron 129,359 vehículos híbridos y eléctricos en el país, lo que representa un crecimiento del 46.1% frente al mismo periodo del año previo y ya concentra el 12.8% del total de ventas de unidades ligeras, según registros del INEGI. Sin embargo, este despegue comercial impone un desafío técnico sustantivo en la infraestructura de recarga: el obstáculo operativo principal ha dejado de ser el volumen total de energía disponible para convertirse en la capacidad de potencia que las redes de media tensión pueden entregar de forma simultánea.
De acuerdo con el Barómetro de la Electromovilidad de la Electro Movilidad Asociación (EMA), México contabiliza cerca de 60 mil puntos de recarga, de los cuales 4,650 son de acceso público, incluyendo 1,592 cargadores rápidos de corriente directa distribuidos en 458 ubicaciones estratégicas. Asimismo, 5,233 cargadores operan en patios de flotas comerciales. Cuando múltiples vehículos demandan carga ultrarrápida al unísono en horarios de máxima demanda del Sistema Interconectado Nacional, las subestaciones locales pueden colapsar o exigir ampliaciones tarifarias sumamente costosas ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
“La conversación pública se ha centrado en cuántos cargadores se instalan, pero la pregunta de fondo es cuánta potencia puede entregar la red en el punto y en el momento en que un cargador rápido se conecta. Un sistema de almacenamiento bien operado no reacciona al pico, lo anticipa. Eso permite que una electrolinera crezca sin sobredimensionar su conexión”, explicó Ayalli Gurría Gallardo, Directora Comercial de Quartux.
Ante esta limitante física, la incorporación de Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (BESS, por sus siglas en inglés) en las estaciones de carga se posiciona como el estándar de mitigación. Estos equipos almacenan electricidad durante las horas valle —cuando la red registra holgura y tarifas más accesibles— y la inyectan de manera instantánea cuando concurren varios vehículos en horas pico. Con ello, se aplana el perfil de demanda y se evita sobrecargar el transformador local.
El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039 (PLADESE) de la Secretaría de Energía contempla la integración de 5,551 MW en capacidad de almacenamiento hacia 2030. Analistas del sector advierten que la efectividad de esta política dependerá de desplegar sistemas BESS directamente en los centros de consumo vehicular y flotas logísticas, eliminando trabas regulatorias para habilitar una red de transporte verdaderamente descarbonizada y confiable.
Equipo de redacción









Leave a Reply