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Estrés crónico y salud cardiovascular: El 40% de las personas con hipertensión en México desconoce su diagnóstico

Monitoreo de presión arterial y prevención médica de riesgo cardiovascular por estrés crónico

Especialistas de Merck México y la American Heart Association advierten que la tensión psicológica eleva el riesgo de infarto y urgen un abordaje integral cuerpo-mente

El estrés crónico se ha transformado en una de las mayores amenazas para la salud pública en México, operando como un factor de riesgo cardiovascular frecuentemente subestimado. Mediciones clínicas recientes confirman que el 37% de la población adulta en el país padece tensión mental sostenida. En concordancia con los posicionamientos de la American Heart Association, este estado altera la regulación autonómica del corazón, acelera la frecuencia cardíaca y exacerba la rigidez vascular, promoviendo el desarrollo temprano de hipertensión arterial.

La gravedad del fenómeno se agudiza por la falta de detección clínica: cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) y del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) revelan que cerca del 40% de los mexicanos que viven con hipertensión desconoce por completo su condición patológica. Modelos epidemiológicos proyectan que mantener la presión arterial en niveles normotensos permitiría evitar entre 943 mil y 1.1 millones de eventos cardiovasculares agudos (infartos y accidentes cerebrovasculares) en los próximos diez años.

“El estrés crónico puede favorecer el desarrollo o el descontrol de la hipertensión arterial, elevando considerablemente el riesgo de un infarto al miocardio o un accidente cerebrovascular. Por esta razón, es importante considerar la salud psicológica para brindar una atención holística en el cuidado del corazón”, aseveró el Dr. Fabián Meza, Gerente Médico de Cardiología en Merck México.

Cardiólogos recomiendan cinco pautas preventivas respaldadas por evidencia clínica:
1. Actividad física diaria estructurada: Reduce la producción basal de cortisol y fortalece la vasculatura.
2. Descanso nocturno reparador: Dormir al menos siete horas disminuye hasta un 65% el riesgo de eventos coronarios.
3. Respiración consciente y meditación: Técnicas de relajación profunda se asocian con reducciones de hasta 48% en mortalidad cerebrovascular secundaria.
4. Fortalecimiento de lazos sociales: La convivencia afectiva estimula la liberación de oxitocina, favoreciendo la vasodilatación arterial.
5. Control de factores modificables: Dieta mediterránea o DASH, disminución del consumo de sodio y cese del tabaquismo y alcohol.

El abordaje contemporáneo de la medicina preventiva exige concebir la salud mental y la salud hemodinámica como componentes inseparables para salvaguardar la longevidad de la población mexicana.

Equipo de redacción

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