La transición hacia esquemas de descarbonización en los sectores pesados de la manufactura y la construcción en México exige modelos de economía circular capaces de reintegrar subproductos industriales a los ciclos productivos de alto valor. En este escenario, la compañía siderúrgica Gerdau Corsa inauguró una nueva Planta Recicladora Sustentable en el municipio de Tlaquepaque, Jalisco, instalación diseñada para fortalecer la infraestructura de captación, separación y procesamiento de chatarra ferrosa en la región occidente del país.
La nueva unidad operativa abarca una superficie de 25,000 metros cuadrados y dispone de una capacidad instalada para recibir y procesar más de 60,000 toneladas anuales de metales ferrosos. Con esta apertura, la compañía afianza un eslabón logístico y técnico clave que conecta directamente a recolectores, pequeños proveedores, transportistas y cuadrillas especializadas con los complejos siderúrgicos donde estos materiales son fundidos y transformados nuevamente en perfiles estructurales de acero.
De acuerdo con indicadores operativos de Gerdau Corsa, actualmente alrededor del 94% de la materia prima utilizada en sus plantas nacionales para producir acero proviene de material reciclado. Este parámetro sitúa a la siderúrgica como un referente en economía circular, al reducir drásticamente la huella de carbono y el consumo de recursos minerales vírgenes en comparación con los métodos tradicionales de extracción en altos hornos.
«Esta planta representa una inversión en una cadena de valor que genera oportunidades y permite aprovechar mejor los recursos que ya tenemos disponibles. Tlaquepaque se incorpora a una red que conecta el reciclaje con la producción de acero y, finalmente, con la infraestructura que México necesita para seguir desarrollándose», afirmó Mario Augusto, Gerente de Metálicos de Gerdau Corsa.
El directivo explicó que la recuperación de metales ferrosos trasciende el procedimiento técnico industrial al dinamizar un amplio ecosistema socioeconómico en las comunidades locales. A través de esquemas permanentes de colaboración con proveedores regionales, la firma provee servicios de logística especializada, recolección en sitio y suministro de contenedores para asegurar un acopio trazable y eficiente de los residuos metálicos.
«Esta apertura fortalece el vínculo con quienes hacen posible que la circularidad ocurra. Detrás de la chatarra recuperada existe una red de personas y empresas que identifica, recolecta, clasifica y moviliza materiales para devolverlos al ciclo productivo. Con esta nueva planta buscamos acercarnos a nuestros proveedores de la región y procesar los materiales que posteriormente volverán a convertirse en acero», puntualizó Mario Augusto.
La puesta en marcha de la sede en Tlaquepaque consolida la cobertura de la empresa en una zona de alta densidad manufacturera, asegurando que los materiales recuperados inicien un nuevo recorrido productivo: desde su clasificación mecánica y acondicionamiento magnético hasta su reincorporación en la edificación de infraestructura civil, plantas industriales y proyectos urbanos sostenibles para el porvenir del país.
Firma: Equipo de redacción









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