El fenómeno ‘grandmacore’ y las manualidades tradicionales cobran auge en Día de Muertos como puente de memoria intergeneracional

Telas, hilos, bordados artesanales y elementos tradicionales de mercería mexicana
El fenómeno ‘grandmacore’ y las manualidades tradicionales cobran auge en Día de Muertos como puente de memoria intergeneracional

Ciudad de México.— Antes de que los tutoriales en video y los algoritmos de redes sociales dominaran el aprendizaje cotidiano, las abuelas mexicanas resguardaban un saber práctico fundamental: cómo transformar un retazo de tela en un objeto útil, convertir listones en flores o reparar prendas con técnicas de costura y bordado heredadas de madres a hijas. Hoy, esas prácticas resurgen en el panorama del diseño y la vida cotidiana bajo la corriente denominada grandmacore, una tendencia que supera la nostalgia estética del crochet y los objetos vintage para reivindicar la cultura de la creación manual y el diálogo intergeneracional.

Este movimiento cobra un significado especialmente profundo en el contexto de las celebraciones de Día de Muertos —declaradas por la UNESCO en 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad—. En lugar de adquirir decoraciones industriales y desechables, miles de familias en México están retomando técnicas artesanales tradicionales para confeccionar guirnaldas, marcos conmemorativos y elementos ornamentales que dotan de identidad única a los altares dedicados a sus seres queridos.

«Una manualidad requiere tiempo, atención y cierta disposición a equivocarse. No busca ser una pieza producida en serie como lo sería un artículo industrial, pues conserva la esencia y la huella indeleble de quien la elaboró. El grandmacore representa una oportunidad genuina para acercarnos a nuestros adultos mayores y preguntarles directamente: ¿cómo lo hacías tú?», explican especialistas de la firma mexicana Selanusa.

La vigencia de estos saberes se enmarca en una coyuntura demográfica decisiva para el país. De acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO) retomadas por el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM), en México habitan 17.1 millones de personas de 60 años y más, cifra que representa el 12.8% de la población nacional y que alcanzará los 28 millones hacia 2040 (cerca del 20%). Instituciones especializadas destacan que la preservación de técnicas manuales fortalece la inclusión comunitaria y el bienestar emocional de los adultos mayores.

Para trasladar esta filosofía al hogar durante la temporada conmemorativa, Selanusa —empresa mexicana con casi seis décadas de trayectoria y un catálogo activo de 25 mil insumos de mercería, tejido y bisutería— propone cuatro ejes prácticos: consultar primero las memorias familiares antes de recurrir a internet; rescatar técnicas de bordado o papel picado hecho a mano; concebir objetos ornamentales perdurables que puedan reutilizarse en los altares año con año; y permitir que cada generación aporte innovaciones creativas sin perder la raíz técnica.

Más que un tributo superficial a la estética de décadas pasadas, el florecimiento del grandmacore confirma que en las manos de las abuelas reside un patrimonio vivo de saberes técnicos, recetas y formas de convivencia comunitaria que continúan vigentes en el México contemporáneo.

Equipo de redacción de Noticias Apyt

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