Datos del World Gold Council, el BPI y la CEPAL revelan por qué las reservas oficiales acumulan el metal a largo plazo mientras los fondos cotizados ajustan posiciones ante tasas altas y fortaleza del dólar en América Latina.
CIUDAD DE MÉXICO — El mercado internacional de metales preciosos registró un comportamiento divergente durante el segundo trimestre de 2026: mientras las compras netas de bancos centrales e instituciones oficiales alcanzaron 289 toneladas de oro, los fondos cotizados en bolsa (ETF) respaldados por el metal experimentaron salidas netas equivalentes a 45 toneladas, según cifras del informe Gold Demand Trends: Q2 2026 del World Gold Council. De acuerdo con un análisis financiero de la firma global de corretaje JustMarkets dentro del panorama de mercados financieros e inversión en América Latina, esta asimetría demuestra que el concepto de “activo refugio” opera bajo lógicas distintas según el horizonte de inversión y las necesidades de liquidez.
Mientras las bancas centrales diversifican sus reservas internacionales con visión multianual frente a riesgos geopolíticos, los inversionistas institucionales en ETF redujeron su exposición de corto plazo ante la fortaleza del dólar estadounidense y la persistencia de tasas de interés elevadas. Este contraste cobra especial relevancia en América Latina y el Caribe, región para la cual la CEPAL proyectó un crecimiento moderado del 2.2% en su Estudio Económico 2026 debido a la volatilidad externa y al encarecimiento del financiamiento en mercados emergentes.
“Los datos de 2026 muestran que un mismo activo puede atraer compras oficiales y salidas de inversores al mismo tiempo. Resguardar valor exige precisar qué riesgo se busca cubrir —inflación, depreciación cambiaria o crisis de liquidez— y durante cuánto tiempo; hacer trading, en cambio, supone gestionar el spread, el margen y la liquidez en cada movimiento de precio”, explicaron analistas de JustMarkets.
El reporte incorpora hallazgos del Banco de Pagos Internacionales (BPI) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicados en 2026, los cuales advierten que los choques de oferta e inflación energética han debilitado la capacidad tradicional de los bonos soberanos de largo plazo para compensar caídas bursátiles, dado que el alza en los rendimientos exigidos reduce el precio de mercado de la deuda existente.
Ante estos tres escenarios —choque inflacionario de oferta, restricción aguda de liquidez en dólares o desaceleración económica—, los especialistas subrayan que para los participantes de México y Latinoamérica toda estrategia en oro físico, ETF, bonos o contratos por diferencia (CFD sobre el par XAU/USD en plataformas como MetaTrader 4 y 5) debe evaluar de forma simultánea la cotización internacional del activo y la variación del tipo de cambio local.
Equipo de redacción















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