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Educación y salud mental infantil: 8 de cada 10 docentes advierten mayores dificultades en el manejo de la frustración escolar

A classroom scene with children studying while a teacher provides guidance, fostering learning.

La gestión de las emociones tempranas y la capacidad de sobreponerse ante situaciones adversas se han convertido en uno de los principales desafíos formativos en las aulas mexicanas. De acuerdo con la más reciente encuesta de bienestar socioemocional aplicada por el sistema educativo Emmi en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, 8 de cada 10 docentes perciben que sus alumnos presentan mayores dificultades para tolerar la frustración, regular estados de ánimo y resolver discrepancias interpersonales en comparación con el periodo previo a 2023.

El estudio demoscópico subraya que enfrentar una negativa, acatar límites o procesar que una actividad no resulte según lo previsto genera fricciones conductuales frecuentes en preescolar y primaria. Frente a este panorama, el 53% de los profesores consultados identificó el mantenimiento de rutinas y límites consistentes en el hogar como la intervención familiar más eficaz, mientras que un 27% enfatizó la necesidad de que madres y padres ayuden a los menores a nombrar explícitamente sus emociones para construir vocabulario afectivo.

Recomendaciones prácticas para la regulación emocional en el hogar

Especialistas del área de psicología de Emmi destacan que la frustración y el desacuerdo son componentes intrínsecos del desarrollo neurológico infantil, cuya autorregulación requiere entrenamiento guiado tanto en la escuela como en el entorno doméstico:

  • Rutinas predecibles y anticipación: Estructurar horarios consistentes y anticipar transiciones (ejemplo: avisar con cinco minutos de antelación el término de un juego) reduce la incertidumbre y disminuye la reactividad emocional.
  • Nombrar la experiencia interna: Validar verbalmente los estados de ánimo mediante preguntas abiertas antes de imponer una corrección permite al menor asimilar lo que experimenta sin sentirse invalidado.
  • Permitir el error constructivo: Fomentar que el infante resuelva problemas por sí mismo, tolerando equivocaciones temporales sin que los adultos asuman de inmediato la tarea por comodidad.
  • Pausas de calma preventiva: Enseñar técnicas de respiración diafragmática y pausas sensoriales en momentos neutros para que puedan ser activadas eficazmente durante episodios de estrés.
  • Articulación continua escuela-familia: Establecer canales periódicos de comunicación con los docentes para homologar las pautas de contención entre el aula y el hogar.

“Para que un niño aprenda a manejar sus emociones, no basta con trabajar estas habilidades en la escuela. El involucramiento de las familias y la comunicación constante con los docentes permiten que lo aprendido tenga continuidad en casa y se convierta, poco a poco, en una herramienta para la vida”.

— Sofia Meillon Pantoja, Psicóloga y consultora de Emmi.

Educación infantil y desarrollo de habilidades socioemocionales en el aula

La relevancia del aprendizaje socioemocional coincide con los lineamientos emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que en sus reportes de salud escolar ha remarcado que el desarrollo de competencias socioafectivas no solo optimiza el rendimiento académico, sino que inhibe conductas de riesgo y acoso escolar. En México, plataformas como Emmi ya operan en más de 200 planteles beneficiando a más de 12,000 estudiantes mediante metodologías alineadas a los programas de la SEP y el marco internacional CASEL.

Equipo de redacción

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