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Del simulacro a la vida real: CADENA México analiza qué tan preparados estamos para una emergencia prolongada

Brigadistas y voluntarios de protección civil organizando suministros de auxilio humanitario

La conmemoración de los sismos históricos de septiembre y la realización del Simulacro Nacional 2026 ponen a prueba la capacidad institucional y ciudadana para actuar frente a desastres geológicos de alto impacto en materia de seguridad y responsabilidad social. El ejercicio preventivo programado para el 19 de septiembre contempla cinco hipótesis sísmicas regionales, destacando un escenario de magnitud 7.7 con epicentro en Tehuacán, Puebla. Aunque los simulacros evalúan rutas de desalojo en los primeros minutos de una alerta, especialistas en gestión de riesgos recuerdan que las emergencias reales pueden prolongarse durante días o semanas con infraestructura crítica colapsada, afectando la salud y la integridad física comunitaria.

El antecedente inmediato del Primer Simulacro Nacional 2026, reportado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), movilizó a más de 37 millones de personas en 167,810 inmuebles en las 32 entidades federativas. No obstante, contingencias sísmicas recientes en Sudamérica —como los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 en Venezuela en junio y el de 7.4 en Colombia en agosto— confirmaron que las afectaciones más graves derivan del corte prolongado de agua, energía eléctrica, telefonía celular y transporte terrestre.

«Un simulacro termina cuando concluye la evacuación, pero en una emergencia real las condiciones cambian rápidamente; prepararse significa reducir la cantidad de decisiones que tendremos que improvisar cuando los servicios fallen», advirtió Liora Pupko, Presidenta de CADENA México, organización humanitaria de la comunidad judía especializada en prevención, auxilio y reconstrucción ante desastres.

La organización recomendó que los planes familiares de emergencia contemplen puntos de encuentro alternos fuera de casa, protocolos de comunicación no dependientes de telefonía móvil, atención prioritaria a infancias, adultos mayores o personas con discapacidad médica, resguardo de animales de compañía y reserva de suministros para autonomía comunitaria durante las primeras 72 horas, transformando la prevención en un hábito de vida continuo.

Equipo de redacción

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