- Alrededor del 75 % de las mujeres en la región todavía siente temor frente a la terapia de reemplazo hormonal debido a desinformación histórica.
- Casi el 77 % de quienes atraviesan sintomatología asociada no accede a una consulta clínica oportuna o efectiva.
- En el marco del Congreso Mundial de la IMS en Río de Janeiro, especialistas de seis países instan a personalizar los tratamientos y priorizar la salud femenina en las agendas públicas.
RÍO DE JANEIRO — En América Latina, la menopausia comienza en promedio a los 48,6 años. Aunque se trata de un proceso biológico que abarca más de un tercio de la vida adulta de las mujeres, continúa rodeado de silencios culturales, vacíos educativos y barreras estructurales en los sistemas de salud.
Durante el Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Menopausia (IMS), la farmacéutica Abbott congregó a paneles médicos de Colombia, Chile, México, Perú, Brasil y Centroamérica con un objetivo común: actualizar la discusión médica en torno a este periodo, desmitificar alternativas terapéuticas como la terapia hormonal y promover abordajes clínicos individualizados.
“Ampliar la conversación sobre la salud de las mujeres implica reconocer que este periodo requiere una mirada integral que considere tanto sus efectos en la calidad de vida como las necesidades individuales de cada paciente”, explicó el Dr. Álvaro Rojas, director médico regional de Abbott. El especialista subrayó la urgencia de generar canales de comunicación basados en evidencia científica rigurosa entre pacientes y profesionales de primer contacto.
Un panorama marcado por la falta de diagnóstico y políticas públicas
La vivencia del climaterio en la región dista de ser homogénea, atravesada por marcadas desigualdades socioeconómicas y geográficas. Sin embargo, las barreras institucionales son compartidas: la escasa capacitación del personal sanitario, la persistencia de tabúes y la ausencia casi total de la salud menopáusica en las políticas públicas y las normativas laborales derivan en que un 77 % de las mujeres con síntomas no reciba atención médica resolutiva.
A este subdiagnóstico se suma el desconocimiento generalizado. Sondeos recientes de firmas como Ipsos revelan que menos de la mitad de la población adulta en los principales países de la región afirma contar con información adecuada sobre este proceso. Más crítico aún, reportes de 2025 señalan que casi nueve de cada diez mujeres admiten tener un conocimiento nulo o insuficiente sobre las opciones terapéuticas disponibles.
Más de 40 síntomas con impacto directo en lo laboral y cardiovascular
Lejos de reducirse a los conocidos sofocos o calores nocturnos —que pueden extenderse entre 10 y 12 años—, la transición hacia la menopausia engloba más de 40 manifestaciones clínicas documentadas. Entre ellas destacan:
- Trastornos del sueño e insomnio persistente.
- Cambios drásticos en el estado de ánimo, ansiedad y niebla mental.
- Dolores articulares generalizados.
- Alteraciones urogenitales y dificultades en la esfera sexual.
El impacto va más allá del plano físico. Un estudio multicéntrico coordinado por la red REDLINC en 12 países latinoamericanos constató que la severidad de estos síntomas guarda una correlación directa con la disminución de la productividad, ausentismo y un deterioro sensible de la calidad de vida laboral.
Asimismo, la caída sostenida en los niveles de estrógenos desencadena riesgos silenciosos a largo plazo. Durante los primeros cinco a siete años posteriores a la última menstruación, las mujeres pueden perder hasta un 20 % de su densidad mineral ósea, elevando drásticamente el riesgo de osteoporosis y fracturas, a lo que se suma un incremento notable del riesgo cardiometabólico.
Terapia hormonal: de los estigmas pasados a la medicina de precisión
Durante más de dos décadas, el abordaje del climaterio estuvo condicionado por interpretaciones alarmistas surgidas a inicios de los 2000 tras los primeros análisis del estudio Women’s Health Initiative (WHI). Esa postura restrictiva ha sido matizada y corregida por la literatura médica actual.
Hoy, las guías clínicas internacionales recomiendan evaluar la terapia hormonal no como una respuesta estandarizada ni como un recurso exclusivo para los bochornos, sino como una herramienta eficaz para preservar la salud ósea, metabólica y general, siempre que se administre dentro de la llamada “ventana de oportunidad” (mujeres menores de 60 años o dentro de los primeros 10 años desde el inicio de la menopausia).
Los expertos congregados concluyeron que el desafío contemporáneo para América Latina radica en erradicar tanto el miedo infundado como el uso sin supervisión: la prescripción debe ser estrictamente personalizada, valorando los antecedentes clínicos, el perfil de riesgo individual y las prioridades de cada paciente para transformar el climaterio en una etapa de plenitud y bienestar preventivo.
Firma: Equipo de redacción












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