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Desafío de recurrencia en retail y comida rápida: 80% de los consumidores en México compran con baja frecuencia

Prendas de vestir básicas de algodón y diseño atemporal en exhibidor de tienda de retail

Un cliente frecuente rara vez desaparece de un día para otro. Antes puede empezar a visitar menos un restaurante, dejar pasar más tiempo entre una compra y otra o reducir gradualmente su gasto. Son cambios que pueden pasar inadvertidos cuando una empresa observa únicamente sus ventas totales, pero que, analizados en conjunto, pueden convertirse en señales tempranas de que la relación con sus consumidores está cambiando.

De acuerdo con Spoonity, plataforma de fidelización y participación del cliente especializada en las industrias de restaurantes y retail, esta capacidad está transformando el valor de los datos que generan diariamente las empresas, sus programas de lealtad y canales digitales. La información ya no permite únicamente saber cuánto se vendió o cuántas personas compraron, sino identificar distintos comportamientos dentro de una misma base de clientes y cómo evolucionan en el tiempo.

“Dos clientes pueden haber gastado exactamente lo mismo este mes y estar contando historias completamente diferentes. Uno puede estar aumentando sus visitas y otro reduciéndolas. Cuando empiezas a observar esas diferencias, los datos dejan de explicar únicamente qué vendiste y comienzan a ayudarte a entender qué puede estar cambiando en el negocio”, explica José Antonio Gómez, cofundador y CRO de Spoonity.

Tres variables que pueden revelar un cambio de comportamiento

Una de las metodologías utilizadas para identificar estas diferencias es RFM (Recency, Frequency, Monetary Value). En lugar de observar únicamente cuánto compró un consumidor, incorpora tres variables: cuándo realizó su última compra, con qué frecuencia compra y cuánto valor representan sus transacciones.

Así, un cliente que compró ayer y visita una marca varias veces al mes puede distinguirse de otro que realizó una compra del mismo monto, pero llevaba meses sin regresar.

Al analizar el comportamiento de consumidores de QSR (restaurantes de comida rápida) y retail en México, Spoonity encontró que el 78.52% se concentra en segmentos de baja recurrencia: 55.35% son ocasionales y 23.17% poco frecuentes. En contraste, el segmento de mayor frecuencia representa apenas 8.59%.

La comparación regional muestra que el reto de retención es particularmente relevante en México. Mientras en Latinoamérica la frecuencia promedio alcanza 2.91 visitas por trimestre, en nuestro país es de 1.49. La brecha también aparece en la inactividad: 19.38% de los consumidores analizados en México se encuentran inactivos, más del doble del 9.09% observado a nivel latinoamericano. Para restaurantes y retailers, estos indicadores apuntan a un desafío concreto: no solo atraer consumidores, sino conseguir que regresen. 

Esta lectura permite que las empresas dejen de tratar a miles de consumidores como si se comportaran de la misma manera. También permite observar cuándo ese comportamiento empieza a cambiar. Una reducción sostenida de visitas, más tiempo desde la última compra o una modificación en el gasto no significan necesariamente que un cliente se haya perdido. Sí pueden indicar que pertenece a un grupo cuya relación con la marca está debilitándose.

De detectar un cambio a anticiparlo

Es en este punto donde la inteligencia artificial amplía las posibilidades del análisis. Frente a bases con miles o millones de transacciones, los modelos pueden encontrar patrones y reconocer grupos cuyo comportamiento comienza a desviarse de lo habitual.

En lugar de esperar a confirmar que un consumidor dejó de comprar, las empresas pueden utilizar estas señales para identificar segmentos con mayor riesgo de abandono o con potencial para incrementar su frecuencia y decidir dónde vale la pena intervenir.

Realizar este tipo de análisis permite distinguir entre consumidores que ya se encuentran inactivos y aquellos cuyo comportamiento muestra señales de menor recurrencia. En México, 19.38% de los consumidores analizados se encuentra en condición de inactividad, mientras que otro 5.68% presenta patrones asociados con riesgo de abandono. Este último grupo representa una ventana de oportunidad: identificar una caída en la frecuencia antes de que el consumidor deje de comprar permite actuar de manera preventiva.

“La inteligencia artificial no necesita adivinar exactamente qué hará cada cliente para generar valor. Puede ayudarnos a reconocer patrones entre enormes volúmenes de información y detectar cambios que serían muy difíciles de observar de manera individual. Eso permite tomar decisiones antes y con mucha más precisión”, señala Gómez.

A partir de ahí, la segmentación puede traducirse en acciones diferentes. Un cliente frecuente no necesariamente necesita un descuento para volver; uno cuya actividad comienza a caer puede requerir un incentivo; y alguien que lleva meses sin comprar probablemente necesite una estrategia distinta.

La misma información también puede mostrar qué segmentos están impulsando el crecimiento, dónde está disminuyendo la recurrencia o qué grupos concentran una mayor parte de las visitas y el gasto.

Para Spoonity, ahí está uno de los principales cambios en el uso de los datos dentro de restaurantes y retailers: pasar de utilizarlos para registrar lo que ya ocurrió a emplearlos para decidir dónde actuar. “Durante años las empresas compitieron por acumular información. Ahora la ventaja está en saber qué pregunta hacer. Tener más datos no necesariamente significa entender mejor el negocio; el valor aparece cuando esa información permite tomar una decisión”, concluye Gómez.

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