Datos de la ENBIARE y estudios clínicos revelan que el 23% de los mexicanos mayores de 60 años vive con afecciones tiroideas, frecuentemente atribuidas de forma errónea al envejecimiento natural.
El subdiagnóstico de enfermedades endócrinas en la tercera edad representa un factor determinante en el deterioro de la salud mental. Datos de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) del INEGI señalan que el 12% de la población de 60 años o más en México presenta sintomatología depresiva; no obstante, una proporción significativa de estos cuadros se vincula a alteraciones metabólicas no identificadas, particularmente afecciones en la glándula tiroides, dentro del panorama de la salud pública y medicina integral en el país.
Una investigación desarrollada por el colectivo de análisis de datos Dateras en colaboración con la biofarmacéutica Merck reveló que el 23% de los adultos mayores en México vive con hipotiroidismo, de los cuales un 15% cursa una fase subclínica con niveles elevados de la hormona estimulante de la tiroides (TSH). La evidencia médica documenta que en casos severos, esta deficiencia hormonal incrementa hasta un 64% el riesgo de padecer depresión mayor, además de inducir lentitud cognitiva en memoria inmediata y orientación espacial.
Especialistas recomiendan incorporar la prueba de perfil tiroideo en los chequeos médicos rutinarios a partir de los 60 años. Para evaluar factores de riesgo, la plataforma digital “Mide Tu Tiroides” ofrece un cuestionario de orientación avalado por la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología.
«En los adultos mayores, la fatiga crónica, la lentitud mental y las alteraciones anímicas derivadas de una función tiroidea deficiente suelen confundirse con senectud o depresión idiopática, privando a los pacientes de un tratamiento oportuno que restaura su calidad de vida».
— Dr. Rafael Campuzano, médico especialista en endocrinología
Equipo de redacción
















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