CIUDAD DE MÉXICO – En un entorno donde la competitividad se mide por la agilidad y la precisión, la industria de la hospitalidad en México enfrenta un desafío estructural que rara vez aparece en los balances financieros, pero que impacta profundamente en el margen operativo: la fragmentación tecnológica.
De acuerdo con un análisis realizado por Iván Acevedo, Director General en México de Vingcard | ASSA ABLOY, la desconexión entre sistemas no es solo un inconveniente técnico, sino una barrera crítica que compromete la eficiencia, la gestión del talento y la rentabilidad del sector.
El ecosistema del “silencio operativo”
Las cifras son contundentes. Según el Hotel Operations Index, solo el 11% de los hoteles a nivel global cuentan con un stack tecnológico plenamente integrado. Esto deja a un abrumador 89% de las propiedades operando en silos; sistemas que coexisten bajo el mismo techo pero que son incapaces de comunicarse entre sí.
Esta “invisibilidad operativa” obliga a las direcciones de los hoteles a tomar decisiones estratégicas basadas en datos fragmentados o, en muchos casos, desactualizados.

Las tres dimensiones del impacto
El análisis de Acevedo identifica tres ejes donde la falta de integración tecnológica genera costos directos para el negocio:
- Eficiencia y Experiencia del Huésped: La desconexión tecnológica se traduce en fricción. Cuando el 91% de los hoteles aún depende de reportes manuales, la capacidad de respuesta ante las necesidades de un viajero digital es lenta. La recuperación del servicio suele llegar tarde y con un costo de compensación mayor al necesario.
- Gestión del Capital Humano: Con una rotación de personal que oscila entre el 70% y el 80% anual, la industria enfrenta una crisis de retención. La fragmentación obliga a los empleados a dedicar más de 11 horas semanales a tareas manuales de conciliación de datos, generando un entorno de trabajo frustrante. Reemplazar a un solo colaborador por hora cuesta, en promedio, 4,700 dólares, una inversión que podría evitarse mejorando las condiciones tecnológicas.
- Operatividad y Margen: Con márgenes operativos que han caído un 1.2% desde 2024, la eficiencia interna se ha vuelto más relevante que el incremento de tarifas. La falta de visibilidad en tiempo real sobre inventarios y costos laborales alarga los tiempos de respuesta y eleva los gastos innecesarios.
La integración como eje estratégico
“La eficiencia, la gestión y la operatividad no se construyen sumando herramientas, sino conectándolas”, afirma Iván Acevedo. La propuesta de Vingcard | ASSA ABLOY se centra en una suite escalable que integra seis pilares fundamentales: Control de Acceso, Redes, Energía, Equipos, Experiencia Digital y Operaciones de la Propiedad.
La transición de administrar la fragmentación a construir una infraestructura integrada es, en última instancia, la diferencia entre un hotel que sobrevive a los costos operativos y uno que lidera la hospitalidad del futuro.













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