La profesionalización del sector creativo fomenta la introducción de materiales especializados y detona nuevos modelos de rentabilidad para miles de creadores en el país.
Por Equipo de redacción
Ciudad de México, agosto de 2026. – El mercado de las manualidades en México experimenta una transición estructural significativa. Lo que tradicionalmente se concebía como una actividad orientada de forma exclusiva al bienestar personal, la terapia ocupacional y el aprendizaje, se ha consolidado como un área de oportunidad para el emprendimiento, impulsando a miles de personas a estructurar sus habilidades bajo modelos de negocio formales.
Actualmente, la creatividad hecha a mano atraviesa un periodo de madurez comercial. La creciente comunidad de creadores, docentes y artistas requiere de insumos que permitan escalar sus proyectos desde producciones caseras hasta esquemas de comercialización masiva.
En respuesta a la demanda de un sector en vías de profesionalización, la industria de proveeduría ha comenzado a diversificarse. Como indicador de esta adaptación del mercado, destaca la reciente introducción de Oricut, un material decorativo de manufactura nacional. Desarrollado a base de papel metalizado y distribuido en exclusiva por Selanusa, el insumo se enfoca en atender las necesidades técnicas de los nuevos emprendedores al ofrecer ligereza, flexibilidad y, de manera particular, una alternativa más amigable con el medio ambiente frente a los sintéticos tradicionales.
El desarrollo de este tipo de innovaciones —cuya nomenclatura deriva de la combinación técnica de Ori (referencia al origami) y cut (corte)— evidencia el esfuerzo del sector industrial por respaldar proyectos creativos de cualquier escala.
El crecimiento de este nicho económico demuestra que las manualidades han dejado de ser únicamente una expresión artística aislada para convertirse en un motor económico viable. La innovación constante en las materias primas es el reflejo de un mercado nacional que exige calidad, versatilidad y sustentabilidad para competir en la actual economía creativa.













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