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La paradoja de la adopción tecnológica: Solo el 2% de las empresas mexicanas usa IA, pero el pensamiento lateral ya se perfila como la habilidad más valiosa

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Mientras las mipymes enfrentan rezagos estructurales en digitalización, la brecha de talento con las nuevas generaciones exige profesionales capaces de liderar mediante la creatividad humana y la disrupción estratégica.

Por Redacción Noticias Apyt

México, junio de 2026 – El tejido productivo mexicano experimenta una profunda desconexión estructural entre la adopción de tecnologías avanzadas y los hábitos de su capital humano. Mientras apenas el 2% de las unidades económicas en el país aprovecha herramientas como la Inteligencia Artificial (IA) o el Big Data, más de la mitad de los jóvenes profesionales ya interactúa de manera cotidiana con estos recursos digitales. Esta marcada asimetría está reconfigurando las demandas del mercado laboral. Según un análisis de la Escuela Superior de Diseño de Barcelona (ESDESIGN), las organizaciones orientan su búsqueda hacia perfiles específicos capaces de amalgamar tecnología, estrategia y creatividad para resolver problemáticas de alta complejidad. En este entorno, el pensamiento lateral se consolida como la habilidad de mayor valor diferencial, demostrando que la verdadera innovación no radica únicamente en el software, sino en la capacidad cognitiva humana para generar disrupción.

Este debate adquiere especial relevancia ante la actual configuración macroeconómica de México. De acuerdo con la plataforma oficial Proyectos México del Gobierno Federal, el sector servicios ya representa el 60.4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, justo en un contexto donde las políticas públicas buscan incentivar la atracción de capitales, la productividad y la transformación digital corporativa. No obstante, los indicadores evidencian que la modernización tecnológica no se distribuye de manera homogénea en los diversos estratos del aparato productivo.

La brecha digital en el núcleo de las mipymes

El verdadero desafío de la digitalización mexicana se concentra en su base empresarial. Datos de BBVA Research indican que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) constituyen el 99.8% de las unidades económicas del país y sostienen más del 71% del empleo formal. Pese a su peso social y económico, estas organizaciones arrastran rezagos críticos: solo una cuarta parte implementa herramientas tecnológicas elementales y menos del 2% recurre a la IA o al análisis a gran escala de datos. El rezago se traslada de igual forma al comercio electrónico, donde únicamente el 5.6% de los establecimientos realiza ventas en línea, si bien este reducido porcentaje es capaz de concentrar más del 20% de los ingresos digitales de la nación.

Para los especialistas de ESDESIGN, este panorama deja en claro que la transformación digital no se soluciona con la mera adquisición de licencias o infraestructura.

“La tecnología por sí sola no garantiza innovación, las empresas necesitan personas capaces de cuestionar procesos, detectar oportunidades y encontrar soluciones que no siempre son evidentes. Ahí es donde el pensamiento lateral adquiere un valor diferencial”, explican analistas de la institución educativa.

A diferencia del pensamiento lógico o vertical —que avanza de manera lineal hacia soluciones preestablecidas—, el enfoque lateral interroga los supuestos básicos, vincula conceptos que parecen desconectados y explora rutas alternativas de resolución. Esta destreza se vuelve prioritaria en funciones donde los algoritmos automatizan los procesos repetitivos, pero continúan dependiendo del criterio humano para redefinir los problemas, descifrar contextos ambiguos e impulsar innovaciones con valor de mercado.

La Generación Z y Millennials marcan la pauta

El cambio cultural ya es liderado por la fuerza laboral joven. Los hallazgos de la encuesta Deloitte Global 2025 Gen Z and Millennial Survey reflejan que el 52% de los profesionales de la Generación Z y el 54% de los millennials en México operan de forma ordinaria con IA generativa en sus puestos de trabajo. Los segmentos más jóvenes canalizan esta tecnología principalmente hacia tareas de diseño, procesos creativos y análisis de datos, mientras que los millennials la direccionan hacia la gestión de proyectos complejos y la planeación estratégica.

Paradójicamente, la masificación de la inteligencia artificial incrementa el valor de las competencias típicamente humanas que resultan difíciles de replicar por los modelos automatizados. El informe de Deloitte resalta que el 80% de los jóvenes mexicanos se enfoca en el desarrollo de nuevas habilidades al menos una vez por semana para preservar su competitividad profesional, exhibiendo una clara conciencia sobre la importancia de complementar las capacidades tecnológicas con metodologías de pensamiento abstracto.

“El pensamiento lateral permite romper patrones establecidos y encontrar soluciones donde otros solo ven obstáculos. En un entorno donde muchas tareas pueden automatizarse, las organizaciones necesitan profesionales capaces de formular preguntas distintas, conectar ideas aparentemente inconexas y generar nuevas oportunidades de negocio”, destacan desde ESDESIGN.

Esta evolución altera también las estructuras de retención de talento. De acuerdo con Deloitte, las prioridades de los jóvenes mexicanos se han desplazado: ya no privilegian los ascensos corporativos acelerados, sino los esquemas de aprendizaje continuo que aseguren adaptabilidad frente al cambio y la construcción de trayectorias profesionales sostenibles en el largo plazo. Este comportamiento obliga a las corporaciones a rediseñar sus modelos de liderazgo, capacitación y gestión de la innovación abierta.

Estrategias para ejercitar la mente disruptiva

Frente a este entorno híbrido, los expertos de ESDESIGN sugieren incorporar de forma sistemática prácticas asociadas al pensamiento lateral con el fin de potenciar la resiliencia y la capacidad innovadora dentro de las estructuras corporativas:

  • Cuestionar las suposiciones: Someter a examen constante aquellas ideas, normas u operaciones que la organización da por sentadas o inmutables.
  • Generar múltiples alternativas: Desarrollar y evaluar un abanico diverso de soluciones antes de decantarse por una resolución definitiva.
  • Cambiar de perspectiva: Abordar el problema técnico o comercial desde la óptica de diferentes usuarios, áreas internas o clientes finales.
  • Incorporar restricciones creativas: Diseñar escenarios ficticios o limitaciones artificiales que obliguen al equipo a apartarse de los métodos ordinarios.
  • Entrenar la curiosidad: Fomentar la inmersión en disciplinas ajenas al negocio central, analizando nuevas tendencias para enriquecer las conexiones mentales.

La dinámica del mercado laboral en México proyecta una premisa contundente: el acceso a la inteligencia artificial tenderá a democratizarse, pero la habilidad de pensar de forma divergente continuará siendo un activo escaso. En una economía soportada de forma casi absoluta por las mipymes, la verdadera ventaja competitiva no se limitará al software implementado, sino a la agudeza del talento para transformarlo en soluciones comerciales viables.

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