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Perspectiva de género en el sector privado: la transición de la protección patrimonial a la seguridad humana

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Estadísticas oficiales y entornos de riesgo exigen a las organizaciones implementar gobernanza corporativa, centros de monitoreo inteligente y trayectos protegidos para salvaguardar la vida del personal.

Por: Adrián Sotelo

CIUDAD DE MÉXICO. — La evolución de la seguridad corporativa en México ha dejado de ser un tema enfocado de forma exclusiva en el resguardo patrimonial para convertirse en un factor prioritario de protección humana integral. Las elevadas cifras de incidencia delictiva y la persistencia de conductas de hostigamiento contra la fuerza laboral femenina obligan al sector empresarial a articular medidas preventivas rigorosas entre los departamentos de Recursos Humanos y las áreas de seguridad patrimonial.  

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante el primer semestre de 2026 se registró un incremento del 11.7% en las carpetas de investigación por el delito de feminicidio en la Ciudad de México, al pasar de 17 a 19 casos registrados en el mismo periodo. Dicha problemática muestra focos rojos delimitados en demarcaciones como Venustiano Carranza (5 casos), Iztacalco (3 casos), Magdalena Contreras (3 casos), así como Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo, con un caso cada una.  

En el ámbito estrictamente laboral, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que la prevalencia de violencia contra las mujeres de 15 años y más a lo largo de su vida laboral alcanza un 27.9% a nivel nacional. En entidades específicas, este indicador evidencia un impacto pronunciado: Chihuahua encabeza la incidencia con un 37.8%, seguida por la Ciudad de México con un 34.6% y Baja California con un 34.4%. Esto significa que prácticamente una de cada tres mujeres experimenta alguna amenaza o conducta violenta dentro o en torno a su entorno de trabajo.  

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Entornos de vulnerabilidad: reclutamiento y trayectos de traslado

La exposición al riesgo no se limita a las instalaciones fijas de una compañía, sino que se extiende a las etapas previas de contratación y a los desplazamientos cotidianos. Ingeniero Mario Salomón, country manager de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, destaca que un punto crítico de vulnerabilidad se ubica en los falsos procesos de selección y ofertas laborales engañosas utilizadas como trampas para cometer ilícitos contra las aspirantes. Ante esto, resulta indispensable fomentar criterios de verificación institucional y educación preventiva.  

En relación con los trayectos diarios, los periodos en los que las empleadas permanecen al interior de vehículos estacionados o transitan por vías con baja iluminación representan ventanas de oportunidad para la delincuencia. Las recomendaciones operativas se orientan a la variación periódica de rutas —tanto peatonales como vehiculares— y a la delimitación previa de “islas de protección” o puntos de resguardo inmediato ante situaciones sospechosas.  

Integración tecnológica y protocolos de respuesta

La efectividad de la infraestructura tecnológica, tales como cámaras de videovigilancia, controles de acceso biométrico, lectura facial o botones de pánico automatizados, depende directamente de la capacidad operativa y del factor humano que administra la información. La operación de centros de monitoreo inteligentes bajo esquemas de supervisión tipo C5 exige personal capacitado para evitar la saturación de pantallas y garantizar una disuasión en tiempo real.  

Los esquemas de control biométrico funcionan prioritariamente como herramientas disuasivas ante agresores potenciales y facilitan la identificación de perfiles de riesgo en áreas de alto flujo público o comercial. Asimismo, ante la materialización de un evento de violencia o acoso, la respuesta corporativa debe contemplar el acompañamiento jurídico sin incurrir en la revictimización de las afectadas, asegurando el seguimiento formal ante las autoridades correspondientes.  

Mitigación de riesgos en la mediana empresa y gobernanza

Para las pequeñas y medianas empresas con presupuestos limitados, la prevención de la violencia de género no requiere necesariamente de grandes inversiones en infraestructura, sino del establecimiento claro de protocolos de gobernanza, auditorías a proveedores y capacitación técnica continua a sus cuerpos de seguridad interna.  

Garantizar entornos libres de violencia laboral trasciende la responsabilidad ética: incide directamente en la retención del talento, la estabilidad reputacional y la competitividad de las organizaciones en el mercado actual.  

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