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Salud y hábitos en temporada de frío: Desmitifican la baja ingesta de agua ante el descenso térmico y urgen mantener la hidratación en México

Persona bebiendo agua natural e hidratándose durante la temporada de frío en México

La llegada de los frentes fríos y el descenso de las temperaturas ambientales suelen coincidir con un abandono paulatino del consumo regular de agua en la población mexicana. Sin embargo, la disminución fisiológica de la sensación de sed durante los meses de otoño e invierno no significa en absoluto que el cuerpo humano reduzca su requerimiento biológico de líquidos para sostener el equilibrio metabólico, la regulación térmica y la función renal.

De acuerdo con especialistas en nutrición clínica de Bonafont, la percepción de la sed es una señal tardía de alerta: cuando una persona experimenta sed, ya ha comenzado una fase incipiente de deshidratación. El clima frío provoca una vasoconstricción periférica que redistribuye el flujo sanguíneo hacia el centro del cuerpo, amortiguando la activación de los osmorreceptores que detonan la necesidad consciente de beber líquidos y favoreciendo de forma simultánea la denominada diuresis inducida por frío, un proceso en el que los riñones incrementan la excreción urinaria.

Mecanismos fisiológicos y recomendaciones frente a la deshidratación invernal

Las pérdidas corporales de agua durante la temporada invernal operan a través de vías que con frecuencia pasan inadvertidas para el individuo:

  • Pérdida respiratoria en aire seco: Al inhalar aire gélido de baja humedad, el tracto respiratorio debe calentar y humidificar cada volumen de aire, eliminando vapor de agua en cada exhalación.
  • Sudoración oculta bajo la vestimenta: El uso de varias capas de ropa térmica durante actividades cotidianas o ejercicio físico propicia la transpiración que, al evaporarse rápidamente o ser absorbida por las telas, enmascara el volumen real de líquido expulsado.
  • Sustitución inadecuada por infusiones azucaradas: Aunque el café, tés y caldos calientes aportan líquidos, las bebidas con cafeína ejercen un leve efecto diurético, por lo que no deben desplazar al agua simple purificada como eje central de la ingesta diaria.

“Durante el invierno, uno de los principales retos es que las pérdidas de líquidos pueden ser menos evidentes. No siempre sentimos el mismo nivel de sed ni notamos el sudor de la misma manera, pero nuestro cuerpo continúa perdiendo agua. Por eso es importante procurar una hidratación constante a lo largo del día y no esperar a tener sed para tomar agua”.

— Ximena Barajas, Nutrióloga de Bonafont.

Los parámetros clínicos sugieren como guía general mantener un consumo mínimo de dos litros de agua natural al día, adaptando el volumen según la complexión física, el nivel de actividad y las condiciones atmosféricas locales. En un país donde las enfermedades cardiometabólicas y renales representan prioridades sanitarias críticas, sostener el hábito de tener agua accesible a lo largo de la jornada laboral y escolar se consolida como una de las intervenciones preventivas más sencillas y eficaces, conforme a las coberturas documentadas por Noticias Apyt.

Equipo de redacción

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