A través de un recorrido por México, Francia, España y Brasil, el instituto culinario demuestra que la cocina y el balompié comparten el mismo lenguaje universal de identidad y patrimonio.
Por: Noticias Apyt
CIUDAD DE MÉXICO. — En la antesala de que el planeta entero vuelva a converger en torno a la mayor fiesta futbolística, las expresiones culturales y las artes culinarias emergen como los embajadores idóneos para entender la identidad de las naciones. Bajo esta premisa de integración cultural, ASPIC Instituto Gastronómico celebró de forma exclusiva la experiencia titulada “El fútbol y la gastronomía: un viaje por los sabores de las grandes potencias mundiales”. El encuentro se diseñó como un recorrido sensorial estructurado para demostrar cómo las recetas tradicionales de las grandes naciones futboleras resguardan la historia, el territorio y el alma de sus comunidades.

Cuatro naciones en la mesa: Técnica, maíz y herencia mediterránea
La demostración culinaria en vivo, ejecutada por el claustro de chefs instructores de la institución, se concentró en desglosar las técnicas y los ingredientes insignia de cuatro de los países con mayor influencia tanto en los estadios como en las listas de la alta cocina internacional:
- México y el corazón del Maíz: El viaje conceptual inició en territorio local, colocando al maíz como el eje rector de la herencia culinaria. Los asistentes degustaron mini elotitos tiernos asados con mayonesa de limón, queso cotija y chile piquín; sopes miniatura elaborados con masa tradicional, frijoles refritos, crema y queso fresco; así como tostaditas de manitas de cerdo en escabeche, exaltando los procesos heredados de generación en generación.
- Francia y la sofisticación técnica: Como referente de la excelencia gastronómica, la estación francesa destacó por el equilibrio y el uso preciso del hojaldre, el queso Gruyère y el salmón ahumado. Las clásicas gougères exhibieron la maestría de la panadería gala, complementadas por canapés de salmón y los tradicionales vol-au-vent.
- España y el valor del compartir mediterráneo: La península ibérica estuvo representada por la simplicidad y alta calidad de sus tradicionales tapas. La papa y la cebolla dieron vida a la clásica tortilla española, mientras que el jamón serrano fue el elemento central en las croquetas y en el emblemático pan con tomate, revalorizando la mesa como un espacio de convivencia cotidiana.
- Brasil y el misticismo de la yuca: La cocina sudamericana aportó una propuesta vibrante basada en el queso Minas y la fécula de yuca para la confección del tradicional pão de queijo. Asimismo, se presentaron las populares cochinhas de pollo deshebrado y los bolinhos de bacalao, reflejo directo de la fusión y la influencia histórica portuguesa.
Respecto al paralelismo entre ambas disciplinas, el Chef Andrés Cuellar, Coordinador General de ASPIC Instituto Gastronómico, puntualizó el valor de la narrativa culinaria:
“La gastronomía tiene la capacidad de conectar personas y culturas de una forma muy similar al fútbol. Ambos son lenguajes universales que despiertan emociones, generan identidad y permiten conocer la historia de cada país desde una perspectiva cercana y memorable. Con esta experiencia buscamos demostrar que detrás de cada platillo existe una narrativa cultural tan poderosa como la que vemos en una cancha durante una Copa del Mundo”.

El modelo educativo europeo detrás de la técnica
Más allá de una muestra gastronómica, el evento sirvió para ratificar el papel de la cocina como una expresión viva del patrimonio cultural. Fundado en 2005 en la Ciudad de México por Jeannine Morett y el Chef Pascal Masson —reconocido con la prestigiosa distinción de Maître Cuisinier de France—, ASPIC se ha consolidado como un referente de excelencia educativa incorporado a la SEP.
La institución se distingue por un modelo pedagógico de inspiración europea sustentado en una metodología de práctica intensiva, distribuyendo su carga académica en un 85% de actividades prácticas y un 15% de fundamentación teórica. Con chefs instructores nacionales y extranjeros avalados por la Académie Culinaire de France, el instituto ofrece especialidades profesionales como Chef Universal, Chef Internacional, Chef Profesional y Chef Pâtissier & Chocolatier. Además, la escuela mantiene convenios internacionales que permiten a sus estudiantes realizar intercambios académicos en Argentina, Colombia y Perú, así como prácticas profesionales en hoteles y restaurantes de prestigio en Francia y Nueva Zelanda. Incluso el nombre “ASPIC” rinde homenaje a una preparación clásica francesa de gelatina moldeada, simbolizando la cohesión de culturas, técnicas y conocimientos que hoy marcan el ritmo de la gastronomía contemporánea.











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